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La primera vez...en Londres(español, castellano)

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Offline RASRAS

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La primera vez...en Londres(español, castellano)
« on: October 05, 2020, 03:31:51 PM »
Es complicado verbalizar estas cosas que parten de lo más profundo del cerebro animal. La pasión por las mujeres fuertes y con carácter creo haberla disfrutado desde siempre. De niño me revelaba y atraía a la vez una compañera de colegio que había pegado el estirón antes que nadie. Se aprovechaba de ello, ¡nos tenía a todos aterrorizados! jajaja La situación para un chaval era complicada. Si te dejabas “cascar” estabas expuesto a las burlas eternas de tus condiscípulos. Si haces frente a la agresión las alternativas no eran menos nefastas. O bien “podías” con ella, cosa de poco mérito era una chica y arriesgándote a una buena bronca y castigo seguro. O, la peor de las circunstancias del “ego” de un adolescente, la humillación de una derrota y las sangrientas burlas de tus iguales. Me pasé dos cursos temiendo y deseando el mal encuentro…
Por mi profesión y relaciones he convivido en ambientes ‘progresistas”, en los que la autocensura y moralina abundan mucho más de lo confesable...los roles sociales son fuertes y lo singular se repudia.
Hace unos años, en un pesado viaje de trabajo a Londres, en una extraña velada un cliente nos “agasajó” con una sesión privada. Yo ya había realizado antes alguna y me dejé arrastrar con pereza. En Bilbao me “largaron” del estudio de la Madama en pleno ataque de risa...una domina argentina chillona y bajita, cubierta de cuero y metal, pretendía dominar a Chechu, un aldeano grandullón. Mi capacidad imaginativa no podía digerir eso...
La cena fue larga y amigable, bien regada de líquidos evanescentes que mi compañero apuró hasta en exceso. Mi reducido inglés me hacía seguir la conversación a ratos, pero el cliente y mi cordial compañero discutían acalorados sobre la supremacía de los sexos. El directivo anglo defendía acalorado las capacidades innatas de las féminas, mi compañero negaba con borrachuza insistencia, como buen representante del macho ibérico.
Mi función en aquel viaje incluía controlar en lo posible al comercial, muy dado a los excesos. No se fuera a malograr el acuerdo comercial...
 Así que más por compromiso que otra cosa, por no dejar solo a mi alegre compañero, nos plantamos allí. Esperaba lo habitual, la estética neogótica de cueros, corpiños y botas de tacón de aguja, cruces de San Andrés y demás adminículos al uso. Me sorprendió el local. Era una habitación amplia con un gran tatami mugriento y dos vestidores al fondo. Nos esperaba una joven con una bolsa de deportes, de lo más normalita. Me quedé perplejo, dudando si había entendido algo de la conversación del ágape. Mis camaradas de “parranda” se fueron a los vestidores, mientras yo perjuraba por mi macarrónico inglés y me quedaba a solas con la muchacha. Ella, sin hacerme el menor caso, se fue a la esquina más alejada de la alfombra y se sentó para cambiarse. Medio alucinado me tiré en un largo sofá, echando furtivas miradas. Cuando salieron del vestidor los atrevidos no sabia si reir o llorar. El inglés iba con un traje de lucha con tirantes a rayas y una toalla al cuello, mi compañero con un shorts a lunares improvisado! La chica se les acercó para lo que entendí era una serie de normas y recomendaciones para la sesión. Lo que yo interpreté como una sesión de Dom, era una de mixed wrestling. Mi amigo muy borracho bromeaba, la chica torció el gesto. Se auguraban líos. En un vistazo vi que la muchacha, no muy alta, mostraba una cuidada y atlética forma física. El cuello y el tren superior musculado, típico de un luchador profesional. Dudé entre avisar a mi incauto compañero o divertirme con lo que irremediablemente iba a pasar. Reconozco que me atraía la idea de contar el “tropiezo” a la vuelta en Madrid. El hecho es que el combate comenzó y me arrellané en el sofá cómodamente a disfrutar el “espectáculo”. La chica era hábil y fuerte, estuvo jugando con el cliente inglés a placer. Cuando le realizó varias presas y caídas, su respiración delataba un defectuoso estado, amablemente cedió el británico el turno a mi alegre camarada. La cosa era patética. Entre su estado y su escasa pericia, la chica lo dominaba con amplia superioridad. El “cabreo” del muñeco era mayúsculo. El machito no podía sufrir la situación y divertirse. Empezó a entrar fuerte y a hacer triquiñuelas poco respetuosas. La chica paró dos veces para recriminar seriamente sus acciones y avisar. El beodo entendiendo lo que no era nos guiñó un ojo pícaro y se atrevió a más. Cuando reanudaron el combate, el inconsciente, puso sus manos descaradamente donde no debía. La reacción fue instantánea. Un terrible rodillazo en los testículos. Se apartó rodando hasta el borde del tatami. Con la ayuda del cliente lo llevamos encorvado al vestuario, donde hechó buena parte de la cena, incluida la copiosa ración de alcohol. Cuando se recuperó un poco y se metió en la ducha salí fuera. El inglés avergonzado se había largado ya. La chica, con cara seria, esperaba en medio del tatami con sus cosas. Me sabía mal la situación, así que me acerqué a pedir disculpas. Buscando las palabras justas en mi reducido vocabulario y la cartera para pagar el servicio, me acerque nervioso. Cuando estaba a su altura le solté una “retahíla” de tirón, sin respirar. No se si fue el acento o lo que le dije, pero a la mujer le dio un ataque de risa. Me quedé paralizado con la cartera medio abierta y la boca más aún. Cuando pudo contenerse, para mi vergüenza le costó un rato, con una mano en la boca y una medio sonrisa encantadora, me dijo con una hiriente lentitud para mis años de academia, que el trabajo estaba pagado. Se quedó un segundo callada, esperando mi respuesta, se puso un momento seria, hizo un mohín muy simpático y cuando yo empezaba a abrir la boca para decir algo,  con una medio sonrisa continuó hablando. Me corrió una gota de sudor por la espalda. Me estaba proponiendo que como el servicio estaba abonado, si quería podría aprovecharlo. Me quedé congelado. Me asustaba que mi precaria comprensión del idioma me jugase una mala pasada. Su sonrisa burlona y retadora me confirmó que no la había entendido mal. ¡Me estaba desafiando! No sé el tiempo que pasó, pero sólo salté cuando ella arqueó ligeramente las cejas. Creo que la sintaxis, al aceptar su propuesta, no fue muy ortodoxa. Echó una sonora carcajada y tiró fuera del tapiz la bolsa de deportes. Me ofreció un boxer negro y me cambie en un minuto. Cuando volví a salir, me pareció que la muchacha fuerte y bajita había crecido un palmo. Me animé con algunas palmadas en los costados y entré en el tatami. La mujer se inclinó en posición defensiva y comenzamos a girar. Yo había practicado algo la lucha olímpica en el colegio, pero no podía olvidar que mi oponente era una mujer. Seguía dando vueltas y esquivando sus ataques sin atreverme. Me aprovechaba de mi envergadura. Ella se dio cuenta de mis reparos y trató de animarme burlona. En un despiste, atrapó una pierna y haciendo palanca acabamos en el suelo. El contacto de su atlético cuerpo me ayudó a recordar sensaciones. Nos enredamos en un forcejeo para conseguir una posición dominante. Su agresiva fuerza me sorprendió. En un momento me hizo una dolorosa luxación en el brazo derecho que me obligó a palmear la lona. Cuando me incorporaba agarrotado me dí cuenta que la oxidada técnica de lucha olímpica, con sus restricciones y reglas, no estaba a la altura. Evaluaba una táctica más exitosa contra esa poderosa oponente. Su maliciosa y atrevida sonrisa me retaba, la puñetera estaba disfrutando. Reanudamos el combate y me fui animando. La cosa se equilibró un poco. En pie conseguía dominarla. Aprovechando la mayor estatura y peso la llevaba al suelo con relativa facilidad. Lo complicado era luego conseguir una sumisión. En el momento que rodabamos sobre el tapiz mi ventaja desaparecía. Aunque consiguiera tener la posición más privilegiada e intentar los agarres más seguros, su agilidad y técnica, su fuerte y sudoroso cuerpo se escurría de mis intentos de inmovilización. Al segundo se volteaba la situación, estaba luchando por salir de una dolorosa llave. Prové con ahínco todas las técnicas que recordaba, con no demasiado éxito. En alguna ocasión pensé tenerla a punto de la sumisión, pero su capacidad de resistir el dolor me dejó asombrado.
Avanzada la sesión conseguí sorprender a mi experta oponente, pero tuve la sensación de ser un premio concedido más a la constancia que a la pericia...no llevábamos un tanteo pormenorizado, ¡no hacía falta!.
Cuando finalizamos un encuentro, le ayudaba a levantarse y caballeroso, le preguntaba si estaba bien. La chica me miraba risueña y me contestaba que ella perfectamente,  pero que cómo estaba yo...me estaba dando una paliza de muerte! Jajaja
No se cuanto duró la sesión. Cuando me acordé de mi compañero herido, sobre todo en su orgullo, se había ido sin que nos diéramos cuenta. Estaba en la periferia de Londres medio perdido. Pero la sonrisa no se me quitaba de la cara. Había sido una maravillosa y excitante experiencia, gracias a un estrambótico cliente y a mi beodo compañero. Fue una larga caminata nocturna al hotel. Entraba ya de amanecida. Me dio pena despedirme de ella…
El viaje de vuelta a Madrid fue tranquilo y silencioso, mi colega no estaba muy interesado en rememorar su noctámbula aventura, su resaca era memorable. Mi único interés era conseguir acomodar mi maltrecha espalda al respaldo del avión.

 Después de años inactivo, la excitación de la pelea hormigueaba de nuevo en mi cuerpo.

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Offline sugoishadow

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Re: La primera vez...en Londres(español, castellano)
« Reply #1 on: October 07, 2020, 07:30:24 PM »
Me alegra encontrar historias en español.

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Offline RASRAS

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Re: La primera vez...en Londres(español, castellano)
« Reply #2 on: October 08, 2020, 03:42:42 PM »
Soy de la misma opinión. Anímate y comparte tus experiencias, te seguiré.

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Offline sugoishadows

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Re: La primera vez...en Londres(español, castellano)
« Reply #3 on: October 08, 2020, 06:03:27 PM »
No e tenido experiencias con mixta, pero si escribí 2 historias de esposos contra mujeres, claro no tan buenas como tus historias.
 Te gustaría escribir una historia entre los 2 ?